En el siglo XXI, como ocurre en otros muchos ámbitos, la tecnología ha permitido que la función del portero ya no corresponda a una persona física, sino a un aparato electrónico.
En España, llamamos telefonillo al portero automático que busca un sistema de seguridad y comunicación que controle el punto de entrada en las viviendas o edificios. En sus orígenes, sólo constaba de un dispositivo para facilitar la entrada a las visitas sin salir de casa. Pero actualmente, se convierte en un elemento indispensable para garantizar la seguridad.
Se puede optar por porteros eléctricos que son los más básicos, porteros digitales que suponen une evolución del anterior, reduciendo el cableado y vídeo porteros que es la última tendencia.
Es imprescindible acudir a una empresa especialista en la instalación, mantenimiento y reparación de los porteros automáticos. Ya que este mercado no es nada estático, y continuamente suceden mejoras en uno u otro modelo.